Las comparaciones son perjudiciales para el desarrollo de los niños

El otro día me contaba una clienta, mamá de 3 niños precios@s, que sus padres la presionaban y le decían que tenía que ser como la hija mayor de sus amigos, igual de simpática y extrovertida con todo el mundo. Esto la hizo sentir menos válida y que era peor que las demás. A pesar de su edad y de la conciencia que tiene actualmente sigue con este lastre y cierta inseguridad ya que siempre siente que no es suficiente. Ella es consciente de que no quiere hacer lo mismo con sus hij@s y al leer mi libro de Descubriendo a Matías, le encantó el método.

Casualmente, llevo días que me encuentro entre mis clientes una problemática parecida, padres que comparan a sus hij@s inconscientemente y a uno le ven todas las gracias y al otro, todas las ‘desgracias’: uno es el estudioso y trabajador, el otro el vago, uno es el obediente, el otro el desobediente, uno es el tranquilo, el otro el movido, uno es simpático y alegre, el otro introvertido y serio, uno es habilidoso el otro patoso,…

Comparamos a nuestros hijos muchísimo con los hermanos pero también con los hijos de otros: ‘Lo ves Jaime qué buenas notas saca’ ‘Ves Lucía qué bien baila’ ‘mira Ana qué aplicada y trabajadora es’ ‘has visto Pedro cómo ayuda a su madre y tú no haces nada’

Con esto solo conseguimos dañar la seguridad de nuestros hijos y empequeñecerlos, que es justo el efecto contrario que a priori deseamos, que es que es empoderarles  y motivarles para que trabajen, estudien, nos ayuden o hagan deporte.

Además, al comparar, hacemos más grandes esas diferencias, debido al poder de las expectativas que ponemos en nuestro hijo. A uno lo hacemos más trabajador y al otro, más vago. Cuando comparamos, polarizamos todavía más.

Esto viene del conocido ‘Efecto Pigmalion’ que lo que nos dice es que lo que creemos o esperamos de nuestros hijos acaba por cumplirse (el poder de las expectativas).

Trata a un niño como es, y seguirá siendo lo que es o trátalo como lo que puede llegar a ser, y se convertirá en aquello que puede llegar a ser.

Y yo me pregunto, ¿dónde están los grises? Ni uno es el más trabajador el mundo, ni el otro es el más vago. Hay muchos colores en la vida.

Venimos de un sistema educativo muy competitivo y poco colaborativo. Eso nos hace que estemos todo el día comparándonos con el de al lado y viendo quien gana y quien pierde. En la vida, no se gana o se pierde, en la vida, se vive.

La gente se cree que gana o que pierde, pero la vida es mucho más que ganar o perder.

Desde mi punto de vista, comparar viene siempre acompañado de la etiqueta de ser peor o ser mejor. Cada ser humano tiene sus virtudes y defectos, unos brillamos en unas cosas y otros en otras. Y no es que seamos menos o más, sino que somos diferentes. Es importante, evitar en los niños hablar de mejor o peor, ya que desde allí construimos una autoestima ‘no sana’. Lo sano es saber que eres bueno en algo o que haces bien algo, pero no que eres mejor que…Siempre habrá gente mejor y gente peor, pero eso no importa, lo importante es crecer y evolucionar versus tú mismo. También conocer tus debilidades es bueno, para poderlas trabajar o apartar en un momento dado, pero eso no debe hacerte sentir que eres peor que nadie, sino diferente.

Si buscas educar de manera consciente y tener un impacto más positivo, no solo por ellos, sino por ti, te esperamos en www.padresconscientesypositivos.

Es por ello que defiendo una educación mucho más consciente, ya que desde la conciencia puedes cambiar cosas.

De esto justamente trata mi nuevo curso on line, Madres y Padres Conscientes y Positivos.

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 Te esperamos!!

Súmate a esta comunidad de Padres y Madres Conscientes y Positivos. Si lo conoces, ya no hay vuelta atrás.

Cuestionario

1. ¿Qué logros debes tener en tu vida para que consideres que tu vida ha valido la pena y ha sido satisfactoria, una vida de pocos o ningún arrepentimiento?

2. Si hubiera una pasión secreta en tu vida, ¿cuál sería?

3. ¿Cuál es tu rol y tu aportación al mundo o al futuro de tus hijos? ¿Cuál es tu legado?

4. Si tuvieras todo el dinero del mundo y no tuvieras miedo de nada, ¿qué cosas cambiarías de tu vida?

5. Si tuvieras un sueño que en cinco años pudieras alcanzar con la ayuda de un coach, ¿cuál sería ese sueño? ¿Qué crees que te podría aportar un coach?

6. ¿Qué echas de menos en tu vida? Si lo tuvieras, ¿cómo cambiaría tu vida? ¿Y la de tus hijos?

7. Imagina tu día ideal y haz una breve visualización de cómo sería. Si quieres luego puedes dibujarlo con todos los detalles. Imagina tu día ideal lleno de colores luminosos.

8. ¿Dónde te ves ahora versus tu día ideal? Ponte una nota entre el 1 y el 10, donde 10 significa que estás consiguiendo todo y menos de 10 es que tal vez haya cambios en tu vida que quieras hacer.

9. ¿Cuáles son estos cambios? ¿Qué necesitas equilibrar?

10. ¿Qué puedes hacer que esté bajo tu control para incrementar uno o dos puntos esa nota y acercarte a tu día ideal?

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